Calleja del tinte o Calle Miguel Carrasco (ambas sirven)

Después de una larga temporada, incorporamos al blog la historia de esta ¿calle o calleja? tan entrañable y tan usada para acortar distancia bien cuando se va de la plaza a la Corredera o al parque de El Soto o bien cuando hacemos el recorrido a la inversa. Dos nombres tienen estos escasos setenta metros y los dos son válidos. Seguro que la denominación de "calleja del tinte" siempre ha ayudado a sospechar parte de su pasado, acertadamente. Tal vez, se me antoja algo más opaco el porqué Calle Miguel Carrasco. Cuando la semana pasada volvía a leer el testamento de este personaje y me senté ante apuntes y datos de mi investigación del siglo XIX boñarés, pronto me convencí de que el formato de los artículos del blog se antojaba anquilosante por un motivo fundamental: se entrelazaban familias y acontecimientos que precisaban del espacio suficiente para "armar" el esqueleto histórico necesario que les diera sentido auténtico. De ahí, la separación entre texto en PDF y soporte fotográfico. Además incluyo una árbol genealógico de las familias García Nuevo y Sánchez Carrasco que ayudará a relacionar las personas que protagonizan esta historia. Espero que os guste. Ah! Feliz Año.



La Semana Santa de Boñar y el "Cristo yacente"

Del 6 al 14 de marzo de este año 2010 se celebraron las "I Jornadas de Semana Santa. El Santo Sepulcro en la provincia de León" en el Auditorio de Sahagún. Para las mismas recibí la invitación de los organizadores para colaborar con un artículo que iluminase la historia de la semana santa y el paso del "Cristo yacente" de Boñar. Esa pequeña semblanza histórica tomó la forma siguiente:


La iglesia parroquial de Boñar acogió desde su inicio una imaginería relativamente escasa. Téngase en cuenta que la población de la villa hasta el siglo XVIII no llegaba a unos sorprendentes 400 habitantes. Será con la llegada de un nuevo párroco en 1.791 D. Manuel López Galiano (oriundo de la provincia de Guadalajara) cuando se acometa la fábrica actual de la iglesia. Una obra que tardó casi una década en materializarse debido a los retrasos sufridos a causa de la ocupación francesa y la subsiguiente guerra de la independencia española.

El nuevo templo con una planta de cruz latina pura se adorna con soportales a ambos lados de la nave central que serán incorporados como naves laterales interiores a comienzos del siglo XX.

Boñar, como villa señorial con renombre y mercados de referencia (recuérdese la feria de S. Pedro de tres días de duración o la actual feria de El Pilar adaptada en formas de mercadillo multitudinario en nuestros días que no ya la añorada jornada de tratantes y ganaderos) fue siempre muy sentida en el vivir religioso.

En el siglo XIX tenemos ya referencias a la devoción y la celebración de la semana santa por la feligresía boñaresa con diversas imágenes aunque los comentarios no nos desvelan con qué imágenes cuenta la parroquia para estas ocasiones. Sí podemos decir por datos posteriores que antes que comenzara el siglo XX contaba ya con dos procesiones la del “Silencio” en la noche del viernes santo y la del “Encuentro” el domingo de Pascua, en las cuales se podían contemplar la “Oración del huerto”, la “Flagelación”, el “Encuentro con la Verónica”, La “Piedad”, el “SANTO ENTIERRO”, el “S. Juanín”, así como la “Resurrección”. La mayoría de los pasos son guardados en la sacristía.



Antes de estrenar el nuevo siglo. Los padres capuchinos de León reciben un hermoso retablo que en un principio tenía como destino la catedral de León. Su recepción supuso también que el retablo antiguo desmontado fuera donado a la parroquia de Boñar donde, por sus dimensiones hubo de ser colocado en cuatro partes: el frontal superior como retablo mayor, y las tres hornacinas inferiores, dos en ambos brazos del crucero y la tercera en la nave lateral derecha. Para ocupar ésta última, un matrimonio de la villa dona a la parroquia la hermosa imagen del Cristo crucificado en 1905. En el discurrir del siglo y las obras lógicas de mantenimiento interior se habilitó una peana elevada donde se colocó la imagen de la Piedad.

Con estas premisas llegamos a la fatídica fecha del 5 de marzo de 1965. Ese día se produce un incendio que destruye toda la sacristía y en ella arden todas las tallas que eran procesionadas en la tradicional procesión del silencio del viernes santo. Sólo el Crucificado y la Piedad se salvan por estar expuestas en el templo.

En finales de 1980 llega un nuevo párroco, D. Carlos Santos Vega que impulsa la recuperación de las procesiones. Para ello se compran en los talleres Serquella de Olot (Gerona) las imágenes de la Resurrección y el Nazareno en 1983. Al año siguiente se les encarga la Oración en el Huerto.

En 1989 se adquiere el “CRISTO YACENTE”. La urna de madera noble que lo cobijará será realizada y regalada a la parroquia por los hermanos Cañón Barreal, nietos de Desiderio Cañón, carpintero y escultor del famoso maragato de la torre de la iglesia de Boñar. El paso es procesionado por primera vez el 24 de marzo (viernes santo) de ese mismo año. Es colocada en el anda del antiguo Santo Entierro y portado por seis braceros. En ese momento visten una túnica y capillo cónico morados.

Esta uniformidad es mantenida hasta la semana santa de 1996. Ese año se toma la decisión de encargar unas andas nuevas dado es mal estado de las antiguas y la intención de dignificar el paso. Ello pone en marcha también la organización de quienes están ligados al mismo. Se “constituye” así a comienzos de 1997 la “cofradía del Cristo yacente” de Boñar. Los hermanos se distribuyen en tres grupos: manolas, acompañantes (que portan faroles) y braceros. A ellos se unen el portaestandarte de la cofradía y el seise.

La vestidura actual se compone de túnica negra entablada en su mitad inferior, capillo bajo negro y cíngulo gris. Túnica, capillo y cíngulo son adornados con hilo plateado.

© Juan Carlos García Caballero

Vida del Teniente Coronel Bocinos

En la primavera de 2009 escribía un post dedicado a la calle Tte. Coronel Bocinos. En él esbozaba con brevedad y tiento los escasos datos que lograba rescatar de diversos archivos, principalmente del Archivo Histórico Provincial de León y el Archivo Parroquial de Boñar.

En ese momento no imaginaba el regalo que me esperaba a la vuelta de unos meses. Internet y sus posibilidades se pusieron a trabajar para alumbrar un esclarecedor encuentro. En los primeros compases del otoño de ese año, se ponía en comunicación con quien les escribe un nieto de nuestro querido Bernardino. En una sentida conversación me iluminó sobre su abuelo y la vida familiar. Así pude saber que la tradición militar ya le venía a Bernardino de casta y que a su muerte se había publicado en un número de Diario de León de principios del siglo XX una breve semblanza de su vida.

Sirvan éstas y las siguientes líneas para agradecer a este entrañable nieto su deferencia conmigo y con todos los que, curiosos, se acercan a este sentido blog de nuestro querido Boñar. Un historiador no es nadie sin fuentes y si son cercanas son un regalo por la aportación real que pueden ofrecernos sobre la vida de sus seres queridos. Además aprovecho para excusar la tardanza de este artículo pospuesto, como no, por otras obligaciones profesionales.

Para ser fiel al testimonio escrito sobre el Tte. Cor. Bocinos (1846-1907) que han puesto en mis manos les expondré el contenido de dicho artículo periodístico. Para ampliar algunos datos biográficos les remito al post anteriormente nombrado de este mismo blog.

Sepan entonces que a los 14 años de edad, Bernardino ingresó en el Seminario de León, donde cursó el latín y filosofía, estudios que tuvo que suspender por haberle correspondido en suerte el 1867 el ir a hacer el servicio militar.

Su buen obrar y méritos de guerra en la milicia se pusieron pronto de manifiesto lo que explica que en tan sólo seis años, sus 27, ya portara las tres estrellas de la graduación de capitán.

En su vida militar sirvió en el Regimiento de Infantería del Rey, en el de Asturias, Gerona, Magallanes y Tercio de la Guardia Civil de Filipinas. Asimismo formó parte de la Subinspección del 7º Cuerpo del Ejército, fue Secretario del Gobierno militar de La Coruña y Lugo y, desde ahí vino a la zona de León y a la Caja de Recluta hasta que, a petición propia se retiró para volver a vivir a su patria chica, Boñar.

Entre otros acontecimientos de armas podemos situar al Tte. Cor. Bocinos en Málaga (1868), Castrejana, Zorroza y Bilbao (1873) donde fue sitiado. Tomó La Guardia y atacó el Fuerte de San Marcos (1974). Asistió a las batallas de Lacar y Lorca, Sierra de Tuyo, Treviño, Restra y participó en la rendición del Castillo de San León (1875). Posteriormente estuvo en las Acciones de Vilarreal, Arlaban, Fuerte de San antonio, Urgiriba, y la batalla de Elgueta y Oria.

Se le concedieron diversas condecoraciones:

- Cruz blanca sencilla del mérito militar
- Medalla de Bilbao
- Cruz Roja del mérito militar de primera clase
- Medalla de Alfonso XII con pasadores de Pamplona, Treviño, Elgueta y Oria.
- Medalla de la Guardia Civil con pasadores de Monte Muro, San Marcos y San Marcial.
- Benemérito de la Patria (por Real Orden)
- Cruz de Isabel la Católica en el Ejercito de Filipinas (lugar donde fue herido en un pie).
- Cruz sencilla de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo
- Placa de San Hermenegildo.

Y, finalmente transcribo literalmente un párrafo del mismo que resume su personalidad militar: “nunca temió el peligro, ni retrocedió ante el enemigo; fue muy considerado con sus jefes y respetado y querido por sus inferiores, que le seguían siempre confiados en el triunfo".

© Juan Carlos García Caballero

San Roque y su ermita (I)


Miremos un “poco” atrás. Retrocedamos varios siglos. Hasta el XIV y nos encontraremos que las desdichas en las zonas rurales se habían multiplicado debido a interminables brotes pestíferos y a una serie de malas cosechas. Ello va a fomentar el fervor popular religioso de los pueblos que buscan en los Santos una intercesión casi milagrosa que aparte de ellos tales males.

Uno de los santos protectores al que más se encomendaban las personas era S. Roque, un personaje francés (nacido en Montpellier) que dedicó su vida a cuidar y atender a los “apestados” de ese momento que le llevaría a contraer esa misma enfermedad. Hasta nuestro Boñar llego también la fama y santidad de Roque. La protección del santo debió de notarse pues lo lugareños se lo agradecieron con la construcción de una ermita. No la actual. Sabemos que a finales del siglo XVII la familia Fernández Bandera donó unos “suelos de casa” para su edificación. Esta antigua ubicación bien pudiera coincidir con su localización actual como veremos. También ignoramos, empero, la fundación de la cofradía. Los libros de la misma que se custodian en el archivo parroquial de Boñar arrancan el 16 de agosto de 1.732 y en él se asentaban sus bienes (dineros, obras pías, ganados…) En la primera anotación se toman las cuentas al cofrade D. Andrés Delgado, mayordomo de ella en el último año, y es relevado por D. José Ortiz.

Que tenía una ermita no se duda. Apuntala la tesis el que en 1.754 D. Antonio de Robles, el mayordomo, asiente el pago de 174 reales por la compra y los portes de la imagen del santo, y que el sucesor en el cargo, al año siguiente, anote 300 reales por su pintura y estofado, cometido encargado al maestro José Terán. Todo ello once años antes de que la erección de la actual planta de la ermita comience a tomar forma en el mismo lugar que su predecesora.
El 13 de febrero de 1.766, el párroco de Boñar D. Lorenzo de Collantes junto a D. Antonio Gaspar de Robles (mayordomo de la cofradía), D. Diego Alfonso y Felipe Glez. Canseco (diputados de la cofradía) se reúnen con el maestro de cantería Antonio Sierra, asturiano del concejo de Llanes para plasmar las condiciones de la obra. Destacamos los datos más relevantes:
- Tendrá de largo, incluido el pórtico, 50 pies (14mts.) y de ancho 16 pies (4,5 mts.).
- La capilla mayor será repartida a “ochavo” por la parte que mira al norte (el presbiterio), con bóveda de piedra toba, (porosa y ligera pero resistente) de medio punto. Estará enlosada con grada, peana y altar. En ella se abrirán dos ventanas de una vara de alto (83’6 cms.) y se alzará una espadaña pequeña.
- Su arco toral será de piedra y tendrá basa y capiteles y a la altura de éstos, en redondo llevará una línea de sillería.
- Encalarán sus muros y abrirán la puerta principal en la pared de mediodía y será un arco de 5 pies de ancho (1’40 mts.) con su correspondiente altura y realizado según arte. A ambos lados de la puerta dos ventanas llanas de piedra labrada con cierre enrejado.
- El precio convenido asciende a 5000 reales a los que se añaden otros 200 reales, valor de la madera que pudiera aprovechar de la antigua ermita para andamiaje, cimbras y demás.
- Plazo de ejecución: debe estar cubierta para S. Miguel de septiembre de este año y acabada y entregada (“fenecida en un todo” dice literalmente el documento) para el día de S. Juan en junio del año próximo de 1.767
Puesta en marcha la obra, la piedra toba es extraída en Oville y Barrio de las Ollas, y de Adrados traen un calero. Puestas las puertas principales de 130 reales de valor, el herrero de Vegamián ajusta la cerradura observado por “Castañón”, que compone la tierra de alrededor.
La delicada economía de la cofradía obligará a que S. Roque contemple la bendición de su nuevo hogar sin altar. Su paciencia y el empeño de sus “hermanos” tendrán que perseverar doce veranos para admirar el retablo del maestro Ramos y otros diez más para que éste pueda ser dorado. Así en 1.788 el montante final de la obra asciende a 12.589 reales.

© Juan Carlos García Caballero


El pendón parroquial de Boñar

Justo es iniciar este post agradeciendo la buenísima disposición que los dos últimos párrocos de Boñar, D. Carlos Santos Vega y D. Abel Viñuela Suárez, han tenido para aguantar con santa paciencia las horas de investigación que he desarrollado en el archivo parroquial de Boñar. Y que son los artífices de que os desvele también muchas de las interioridades de nuestra historia. Mi afecto más sincero Carlos y Abel. Vamos ya al Pendón parroquial de Boñar.

Al iniciar un recorrido por los libros de cuentas de la fábrica de la iglesia de S. Pedro de Boñar la primera referencia que encontraremos es el 1 de junio de 1.606 cuando el párroco toma las cuentas al mayordomo de la misma, Juan Gutiérrez, y el apartado de Descargo éste anota 720 reales y medio por gastos de un pendón, una capa y una casulla.

Habrá de transcurrir algo más de medio siglo para que el mayordomo Pedro de Castro registre el pago de su peana, encargo realizado en piedra con un coste de doce reales.

En 1.660 visita la villa el señor D. Diego de Tapia, canónigo de la catedral de León en sustitución del obispo. Entre sus mandatos figura uno que obliga a la fábrica de la iglesia a componer el pendón; es de imaginarse que el pendón referido se hallaba en mal estado. No consta que este mandato se cumpliese pues no encontramos asiento ni de su encargo ni de gastos invertidos para ese fin ni tampoco para su constante conservación en los años siguientes.

Deberemos esperar, por tanto, hasta mediados de octubre de 1.682, para que D. Antonio Lial y Roys, comisario del Santo Oficio y visitador general del obispado, mande que, sirviéndose de las cuentas de la Lámpara del Santísimo, se compongan una cruz de plata, unas ampollas para los Santos Óleos y un pendón. Y es tras esta visita cuando se suceden varios descargos destinados a sufragar diferentes conceptos relacionados con él. En concreto, el mayordomo de la fábrica Juan Pérez, anota 248 reales dos años después. Al siguiente, será el mayordomo de la Lámpara del Santísimo y de S. Jorge, Domingo Fdez. Llamazares, quien declarará haber entregado al cura párroco 78 reales para el pendón. Finalmente, en 1.686, se pagan otros 104 reales, y doce más a la persona que lo trajo desde Madrid.

En la primavera de 1.730 se procede al apeo de los bienes, rentas (censos, misas de aniversario, sepulturas dotadas) y alhajas de la fábrica de la iglesia de Boñar ordenada por D. Francisco de Acevedo, probablemente el administrador del marqués de Astorga en esta zona, y D. Manuel de Brugos, miembro destacado de la villa. Nombran por notario de la iglesia a Antonio Sánchez, vecino de Burón. Cuando examinamos el listado de las alhajas aparece un “pendón de damasco encarnado carmesí de 23 varas nuevo con borlas”. Es decir, de más de 19 metros de longitud. Y un poco más adelante, constatamos lo que se conservaba del antiguo: “un pedazo de damasco de un pendón viejo”.
En todo el siglo XVIII, se invertirán nuevo reales y medio en el pendón nuevo - tres y medio en 1.751 y seis en 1.762 -, y otra cantidad en 1.797 que no podemos fijar pues en su asentamiento engloba lo gastado en él con las hechuras de albas y manteles, 36 reales en conjunto.
Es en la toma de cuentas de esta última mayordomía, en mayo de 1.798, cuando se asientan en la data los diversos conceptos de materiales utilizados para componer un nuevo pendón, a la sazón, se supone, el que ha alcanzado a duras penas el comienzo del siglo XXI y que será relevado con prontitud, por su “descendiente”. Pero centrados en la data que ahora nos ocupa, las partidas abonadas fueron las siguientes:
A) 704 reales por 22 varas de carmesí de Damasco.
B) 48 reales del fleco
C) 10 reales de una vara de holanda
D) 10 reales de seda
E) 58 reales y 10 maravedís de hacer el pendón, el fleco y el galoncillo
El coste total fue de 888 reales y 10 maravedís.

Por hacer dos pequeñas comparaciones con cifras de esta misma época, esta cantidad era lo que podía alcanzar, en venta, el derecho a beneficiarse durante un mes de la actividad de un molino harinero o el precio medio pagado para obtener el arriendo del abasto de carnes de Boñar por cuatro años.
El penúltimo dato registrado referido a los pendones, lo refleja en 1.895 el párroco de entonces, D. Ildefonso Valcuende. Son 3 pesetas y 75 céntimos que se pagan por la cornisa del pendón.

A comienzos del siglo XXI se renueva prácticamente por completo el pendón por su estado lamentable. Se compran vara o palo, cruceta de coronación y cordaje de los vientos. La tela de damasco y galoncillo que se puede conservar se respeta y se repara aquellos paños que necesitan una reposición completa. Sólo esta última operación alcanza los 2.400 euros.

© Juan Carlos García Caballero

Calle Teniente Coronel Bocinos. Bernardino, el militar

Hay siempre personajes cuya trayectoria vital parece que nos huye de manera continuada. Uno de ellos es el militar que nos ocupa en estos momentos. Ello y la trayectoria profesional lejos de Boñar.

Ante la denominación de la calle se esconde una pista de ayuda y de despiste al mismo tiempo. Una mano tendida pues la familia Bocinos fue relevante en el panorama local sobre todo, en la segunda mitad del siglo XVIII y comienzos del XIX cuando dos miembros de la saga, Francisco y Diego Glez. Bocinos, padre e hijo fueron escribanos de la villa. D. Francisco era natural de Cerecedo y allí continuó una rama de la familia. A finales del siglo XVIII nace en ese pueblo Carlos Glez.-Bocinos García (¿sobrino y primo de los precedentes?) que se casará con la boñaresa Felipa García-Bances Robles. Este matrimonio tendrá ocho hijos y el penúltimo, nacido el 19 de mayo de 1.846 recibirá el nombre de Bernardino.

De Bernardino Glez.-Bocinos García sabemos poco. Sí, al menos, que a los 39 años, todavía soltero, era Capitán teniente de Infantería en situación de reemplazo.
Desarrolló su labor militar en destinos como Gijón donde conoció a la que acabaría siendo su mujer, Doña Joaquina Alonso-Villaverde Salaregui, trece años más joven que él. ¿Familia, descendencia? Sigue la incógnita.
Si podemos aventurar que tras una exitosa carrera militar en la que llegaría a obtener el grado de Teniente Coronel de la Armada, en su retiro regresó a la tierra boñaresa que le vio nacer. Aquí fallecería un 14 de mayo de 1.907 a los 61 años. Su esposa le sobrevivirá cinco años más.

Hoy quien quiera rendirle unos momentos de homenaje puede acercarse al cementerio municipal. Su panteón está bien identificado. Entrando por la puerta del centro del mismo, en la cara de la carretera, lo encontraremos en quinto lugar hacia la izquierda.

La actual calle Tte. Cor. Bocinos. es una de las radiales de la plaza del Negrillón que nos lleva al barrio de “las eras”. Sin embargo, perezosa prefiere acomodar su recorrido al corte que hace “la loma” hasta la finca particular en la que se cría ganado caballar. En ella está asentado el popular mercado de los lunes y una casa señorial muy probablemente ligada a la familia política de D. Inocencio Mateo, más en concreto a su suegro, D. Baltasar Rodríguez.

© Juan Carlos García Caballero


Calle Inocencio Mateo. D. Inocencio, el notario

Personas relevantes pasaron por Boñar pero con la impronta del personaje que nos ocupa pocas hubo. En realidad tendríamos que referirnos a D. Inocencio Luis Mateo Rodríguez.

Centrados en el primer apellido bien podría decirse, y no sin razón, que su familia paterna no procedía de estas montañas. Así es. D. Juan José Mateo Martínez, su padre, había nacido en un pueblo de la provincia de Guadalajara, en Milmarcos. ¿Cómo llegó a esta zona? No lo podemos corroborar a ciencia cierta pero es muy probable que llegara de la mano de otro de los personajes más notables de la villa, paisano del mismo, el sacerdote D. Manuel López Galiano.

D. Juan José contrae matrimonio en 1.790 con Doña Francisca Javiera Rguez. López, hija del escribano-notario de Boñar por el estado de Frías-Uceda-Toral D. Baltasar (desde 1.760 a 1.811) y de Doña Luisa. Tras su hermano mayor nace Inocencio Luis el 28 de diciembre de 1.792. Librado en su primera juventud de realizar su servicio militar, privilegio que le costó a su padre la nada despreciable cifra de 4.000 reales, se casa con Doña Jacinta Vallejo Alonso, natural de Valdevimbre, de familia acomodada y dedicada a explotación de las viñas y la comercialización del vino. Allí nació su prolija descendencia aunque sólo uno de ellos, la pequeña Eutiquia se casaría en Boñar.
El 2 de abril de 1.819 obtiene la escribanía-notaría que ostentara en su momento su abuelo D. Baltasar. Permanecerá 46 años en ella. En la decisión inicial de optar a esta plaza subyacía seguramente una razón médica: la delicada salud de Inocencio por sus continuas crisis asmáticas. Así vivió unos prolíficos 73 años hasta su fallecimiento a comienzos de 1.866.

Y llega el momento de la hipótesis más plausible. ¿Por qué recibió la actual calle su nombre? Está documentalmente probado que su hermano D. Isidoro (que nació tras él) una vez ordenado y tras estar responsabilizado de diversas parroquias fue agregado a la de Boñar en 1.815 y será su párroco desde 1.823 a 1.864. Igualmente que la rectoría que habitaba (con la panera con tres llaves que la acompañaba) es la casa de la derecha donde se bifurcan la calle que nos ocupa y la de la Guardia Civil. No es arriesgado pensar que D. Isidoro viviera conjuntamente con su hermano D. Inocencio y su esposa.

Apuntemos que esta zona se documenta en el siglo XVIII como Valles bajeros y el sitio concreto que nos ocupa más concretamente como “a la fuentica”, en referencia a un pequeño manantial adecentado ya en 1.774 (desde el siglo XIX hasta nuestros días es más conocido como la “fuente de la tía Úrsula” en referencia a la esposa del matrimonio dueño de la casa -una de mis bisabuelas paternas- que lindaba con ella).

Finalmente una última nota. Durante la II República la nueva corporación la denominó “valle de Colle” pero en la práctica nunca se dejó de utilizar su nominativa referencia. Después retomó oficialmente su denominación original.

Disfrutemos pues tanto de esta histórica calle como del cálido sol que la baña y que es especialmente agradable para un relajante paseo en cualquier época del año.

© Juan Carlos García Caballero



La enseñanza en Boñar (y IV). El instituto

Para conocer la trayectoria de la enseñanza media en la villa de Boñar es necesario remontarse a 1.952 cuando el ayuntamiento boñarense solicita la creación de un Centro de Enseñanza Media y Profesional, petición que debió de caer en el olvido más o menos intencionado durante más de una década. El quinquenio 1.965-70 va a resultar determinante.

El decreto de 17 de enero de 1.963 del Ministerio de Educación Nacional (en adelante MEN) sienta las bases para la erección de colegios de enseñanza secundaria. En el verano de 1.965 visita Boñar el inspector de Enseñanza Media del distrito universitario de Oviedo. En ella informa de la concesión de beneficios para la solicitud del mismo. El pleno municipal de 24 de agosto de 1.965 aprueba el proyecto definitivo del Colegio Libre Adoptado (en adelante CLA) que había sido encargado al arquitecto D. Miguel Martín Granizo que lo cifró en la cantidad de 4.706.717,56 pesetas (casi 28.000 euros). En la misma sesión plenaria se toman tres acuerdos: su edificación en un solar de “las eras” de 5.100 m2, iniciar los cuatro cursos del Bachillerato Elemental con un coste de 200 ptas. por alumno y mes y establecer un aval para la obra de una cuantía de 400.000 ptas. (2.400 euros).

En octubre de 1.967 el MEN comunica la resolución favorable para la incorporación al sistema educativo del CLA de Boñar. En mayo del año siguiente se adjudican las obras al contratista Floreal Mendoza.

Para no perder el curso 68/69, el primer curso se inicia en locales propios del ayuntamiento. En ese momento son 189 alumnos los beneficiados.

El pleno de 20 de noviembre de 1.969 acuerda denominar al CLA de Boñar con el nombre de “Pablo Díez-Rosario Guerrero”, en reconocimiento a la laboriosidad, calidad humana y actitud continua, solícita y generosa para que el centro abriera aportando una donación de dos millones de pesetas para la dotación de servicios y acondicionamientos varios.

En 1.975, con una nueva reforma educativa en marcha, se solicita al Ministerio de Educación y Ciencia un Centro de Enseñanza Media Concertado Homologado ofreciendo para ello el antiguo CLA que está siendo entonces vallado con bloques y hormigón. A finales de 1.976 el ayuntamiento obtiene la autorización para 8 unidades y 320 plazas escolares.

La recta final de su historia momentánea se inicia en 1.987 cuando el pleno municipal muestra la necesidad de que el centro homologado de BUP-COU pase a titularidad del Ministerio. A partir del curso 189/90 pasa a formar parte del Instituto Ordoño II de León bajo la denominación de IES "Pablo Díez" de Boñar.

© Juan Carlos García Caballero

La enseñanza en Boñar (III). Camino de Valles

Corre el mes de abril de 1.955 cuando comienza a suministrarse medio litro de leche diaria a cada niño en las escuelas de Boñar según la propuesta de la Inspección de Servicios Escolares de León aceptada por el Ayuntamiento.

La corporación local va a recibir otra grata noticia a principios de agosto: la aprobación del proyecto presentado de nuevas unidades escolares y viviendas para maestros ante la Diputación provincial por un montante de unos 1.235 euros de ahora. Nacen así las escuelas del barrio del Pilar. Las unidades ya existentes desde los años 30 en el barrio se transforman en comedor.
La población escolar comienza a crecer con la explosión demográfica de los años 60 y ello llevará a nuevos planteamientos de recursos. Así a finales de agosto de 1.972 la Delegación Provincial del Ministerio de Educación y Ciencia anuncia ayudas para la Agrupación Escolar Mixta de Boñar. En un primer momento el Ayuntamiento de la villa ofrece para ello, además de los edificios ya existentes (incluido el actual instituto de que hablaremos en otro post), el edificio de la casa Moro en la entonces calle del Sargento Ceferino número 9 (hoy, C/Angel Ruiz).

Sin embargo, un año más tarde, el Delegado Provincial del MEC sugiere que se unifiquen las aulas en un solo centro para construir en el mismo edificio un comedor para 250 escolares. En octubre de 1.973 se elabora el expediente de comarcalización de escuelas en Boñar con 16 unidades.

El pleno del ayuntamiento aprueba construir el nuevo colegio en la finca de Valles Bajeros, de 8.450 metros cuadrados, el 23 de septiembre de 1.974. No obstante las obras del nuevo edificio se prolongarán hasta la primavera de 1.979. En septiembre de dicho año da comienzo el primer curso (1979/80) en el colegio de Valles, en la C/ Inocencio Mateo. Otros cuatro años pasarán para que el consistorio boñarés reciba definitivamente el colegio una vez se subsanan las deficiencias que se apreciaron en los primeros años.

© Juan Carlos García Caballero

La enseñanza en Boñar (II). La escuela infantil y primaria.

La enseñanza en el siglo XX va a olvidar una fórmula muy utilizada en la mayoría de los pueblos (arrendar un local de aula y una vivienda para el maestro) para empezar a dignificar la educación desde las iniciativas de los ayuntamientos.

En Boñar, este hecho se observa en el mismo edificio del ayuntamiento. Lo que hoy es la planta baja en la primera mitad del siglo XX albergó dos aulas y las respectivas viviendas de los dos educadores que impartían en ella su docencia.
Tenemos constancia que la Delegación Administrativa de Enseñanza Primaria había concedido una subvención para la construcción de 4 unidades (2 aulas y dos viviendas) a comienzos de los años 30 y que se realizaría en la zona cercana a las eras de la villa. Será la escuela de los niños.
Para las niñas hubo otra iniciativa educativa que trasladó su ubicación del ayuntamiento a la recordada "escuela de Dña. Julia" en los años 40-50, casa que posteriormente albergó el Bar Rumba y en la actualidad el Bar Las Eras, justo en la desviación para el Pinar de Adrados.

La escuela que abren las Ursulinas en la C/Herminio Rguez. en los años 40, en la casa de los arcos, no prospera mucho tiempo. Algunos años más de vida tendrá el colegio regido por las Carmelitas e instalado en la casa Moro (hoy Hogar del pensionista en la calle Angel Ruiz) a mediados de los 50.
© Juan Carlos García Caballero

La enseñanza en Boñar (I). Inicios en el siglo XVIII

Inmersos en la recta final del siglo XVIII, no podemos alejarnos de la actividad pastoral desarrollada por una de las personas más preocupadas por el avance de las zonas rurales de León. En el verano de 1.791, visita la villa del Negrillón el obispo D. Cayetano Antonio Cuadrillero.
El día 23 de julio, después de otras recomendaciones y revisiones, departió con los regidores de la villa. En la amigable conversación, le comentaron la falta considerable que les hacía el contratar a un maestro para la educación de los niños, y la imposibilidad económica del concejo para sufragar la posible asignación ya que carecían de recursos y arbitrios. Fueron ellos quienes le plantearon la idea de que la fábrica y los santuarios colaborasen en la construcción de una casita para la escuela y vivienda del maestro.
El obispo Cuadrillero manifestó sus deseos de sumarse a la iniciativa para lo cual unieron sus fuerzas Iglesia y Concejo. Los comisionados concejiles, D. Diego Alfonso y D. Baltasar Rguez., le hicieron partícipe de que cada vecino contribuiría con una hemina de pan, cinco cargas en total, que darían cobradas por el mayordomo de la iglesia. Además, proporcionarían los materiales y el transporte necesarios.
Su Ilustrísima asignó "por aora para dotacion del maestro doce fanegas de trigo, las ocho que haia de dar la Iglesia y las quatro las cofradias de Ntra. Sra. de La Vega y San Roque y asimismo asigno para la expresada obra tres mil reales, los mil y quinientos de los efectos de la Iglesia, ochocientos de la cofradia de La Vega y setecientos de la de San Roque".
Daba comienzo la enseñanza infantil en Boñar.
© "Boñar. Final de un histórico letargo" páginas 138-139

Calle Santa Teresa de Jesús

Esta calle de unos 120 mts. sirve de unión entre la C/Teniente Coronel Bocinos (arranca en el puente sobre el Arbejal) y la C/ Escuelas (a la altura del instituto). ¿Qué ocurrió para que lo que era el camino a las eras fuese "bautizado" con tal nombre?

Un poco de historia
Sta. Teresa de Jesús, nació en Ávila, el 28 de marzo de 1515. En la profunda tristeza de la muerte de su madre cuando ella contaba con 14, cayó en sus manos "Las Cartas de San Jerónimo" y supo que su vocación religiosa sólo acababa de nacer. A los 20 años profesó sus votos en el convento de las Carmelitas de su ciudad.
Tras sufrir, seguramente, la fiebre palúdica, de la que se recuperó en su casa paterna vuelve al convento donde su encanto, simpatía y alegría contagian a quien se pone en contacto con ella. Fue en esa época cuando comenzó sus primeros encuentros místicos con el Señor. Contó con la guía espiritual de dos grandes santos de la misma época, S. Pedro de Alcántara y S. Juan de la Cruz junto con quien acometería la reforma del carmelo. Sta. Teresa, viendo la laxitud en la que habían caído la mayoría de los conventos carmelitas, en gran medida por su excesivo número de monjas ("La experiencia me ha demostrado lo que es una casa llena de mujeres. Dios me libre de semejante calamidad", llegaría a exclamar) y valorando la riqueza espiritual que aportaba una vida más sosegada, entregada a Dios y a su alabanza, se propuso fundar un nuevo convento para lo que contó con la ayuda de una viuda rica que le entregó una casa y obtuvo el favor del obispo y de la superiora Provincial.
Así se inició la reforma carmelitana.Se ganó para su causa a San Juan de la Cruz, y con él fundó los Carmelitas descalzos. Las carmelitas descalzas son ahora 14,000 en 835 conventos en el mundo. Y los carmelitas descalzos son 3,800 en 490 conventos.

Santa Teresa descansó sus últimos quince días de vida en el convento de Alba de Tormes (fundada por ella el 25 de enero de 1.571). Murió el 4 de octubre de 1582 y la enterraron al día siguiente, el 15 de octubre(sí 15 porque ese día empezó a regir el cambio del calendario, cuando el Papa Gregorio XIII añadió 10 días al almanaque para corregir un error de cálculo en el mismo que llevaba arrastrándose ya por años). Su cuerpo, incorrupto fue muy pronto digno de devoción.

El brazo de la Santa
El 4 de junio de 1.963 llega a la ciudad de León, procedente de Asturias, el brazo incorrupto de la santa donde permanecerá varios días para su veneración. Con su llegada, el día 6 se realizará la solemne inauguración del nuevo Monasterio de las Madres Carmelitas Descalzas en la carretera de Asturias, seguida de misa solemne, bendición y clausura del nuevo convento.

Las monjas carmelitas de Boñar, que rigen un colegio en lo que hoy es el Hogar del Pensionista (antigua casa Moro) se dirigen al ayuntamiento de la villa para que con motivo de la visita que realizará la reliquia de la santa a Boñar el día 22 de junio se le dedique una calle para conmemorar tal relevante efeméride. El Pleno del ayuntamiento acepta la propuesta de las monjas y la hace suya. Cuando el brazo incorrupto abandona la villa ya ha dejado su "huella" marcada en la historia municipal.

© Juan Carlos García Caballero

C/ Juan Antonio Fdez. Gutiérrez. Víctima del terrorismo

Encuadre histórico del trágico suceso
En 1.964 PCE de Santiago Carrillo sufre una escisión de la que nacerá el PCE marxista-leninista una fuerza más a la izquierda que recriminará la blandura de su progenitora. Sus militantes inspirarán la organización española FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota) que recurrirá al terrorismo en su lucha contra la dictadura de Franco. Aunque hasta el 24 de noviembre de 1.973 no se constituye formalmente en París con el respaldo de 11 organizaciones de ideología comunista, ya se habían redactado sus principios y acordado su existencia el 23 de enero de 1.971 en la ciudad parisina, en concreto, en el piso del dramaturgo estadounidense Arthur Millar, en una reunión coordinada por su amigo Julio Álvarez del Vayo, un socialista exiliado tras la guerra civil española. Que radicalizaría su postura hasta llegar a ser elegido el primer presidente del FRAP en enero de 1.974.
El 1 de mayo de 1.973, durante las tradicionales manifestaciones de la clase trabajadora en Madrid, el FRAP va a aparecer en escena por primera vez.

Juan Antonio Fdez. Gutiérrez
Comienzos del otoño de 1.952 en Boñar. Teodomiro Fdez. Alonso (natural de La Pola de Gordón), de 31 años, se había trasladado a la villa por motivos laborales para trabajar en las minas cercanas y desempeñaba la labor de especialista mecánico en el exterior de ellas. Su mujer, Manuela Gutiérrez Bayón estaba a punto de dar a luz. El feliz acontecimiento sucedería la noche del 26 de septiembre. El varón sería bautizado con el nombre de Juan Antonio.

La fecha fatídica
El discurrir de los años hizo que el joven Juan Antonio entrase en el cuerpo de la Policía. En 1.973, estaba asignado a la Brigada Político-Social (BPS) con el rango de subinspector. Junto con dos compañeros, Bienvenido López García -inspector de tercera- y Faustino Peñabad Castro –policía armado- estaban vigilando a los manifestantes del 1 de mayo desde su coche patrulla en las cercanías de Antón Martín, en concreto, en la calle Santa Isabel, cuando un comando de el FRAP mezclado entre los asistentes preparados con hachas, cuchillos y barras de hierro les atacó. Juan Antonio recibió varias heridas por arma blanca al igual que sus dos compañeros.
Trasladados de urgencia a la clínica privada de la ciudad sanitaria provincial “Francisco Franco”, Juan Antonio fallece a los pocos minutos de ingresar.

La despedida
A las 11 de la noche el féretro llega a la sede de la Dirección General de la Seguridad siendo recibido por el Director Gral. de Seguridad, Eduardo Polanco Rguez., y por el Jefe Superior de Policía, Federico Quintero Morente. Cubierto con la bandera de España es introducido a hombros por sus compañeros.
Al día siguiente por la mañana, en la capilla ardiente, sus familiares reciben el pésame de una multitud entre la que destaca el vicepresidente del Gobierno, el almirante Carrero Blanco y muchos compañeros de las brigadas social y criminal y de la policía armada. Reciben también las condolencias de la Sección Femenina a través de un telegrama de su delegada nacional Pilar Primo de Rivera.
Puesta en marcha la comitiva fúnebre hacia Boñar llega a la villa sobre las seis de la tarde donde les espera autoridades provinciales (gobernador civil, presidente y vicepresidente de la Diputación, el comisario jefe, el General de la Guardia Civil, el delegado de Educación y el de Vivienda) y la corporación municipal local para conducirlo a la capilla ardiente que se instala en la casa consistorial.
Al día siguiente, 3 de mayo, se oficia el funeral a las doce y media de la mañana. Los titulares del Diario de León definen muy bien el ambiente “Crimen en Madrid y dolor en Boñar”, “Boñar en Dolor”.

El homenaje póstumo
La corporación municipal encabezada por el alcalde Félix Población Población aprueba en la sesión plenaria del 9 de octubre de ese mismo año homenajear a Juan Antonio Fdez. Gutiérrez dando su nombre a la calle que une la C/Ildefonso Valcuende (actual C/Herminio Rguez.) con la Avda. del Generalísimo (actual Avda. de la Constitución).

Desde aquí mi sencillo homenaje y recuerdo a un joven cuya memoria parece haberse diluido, como la de tantas víctimas del terrorismo, en el silencio de la historia. No podemos permitirnos el lujo de olvidar a quienes dieron su vida para que tuvieramos una vida tranquila y segura. Mi recuerdo y afecto también a su familia.

© Juan Carlos García Caballero


Y el teléfono llegó a Boñar

Si algún convecino que vivió hasta 1.950 "levantara la cabeza" y viera la tecnología telefónica actual se llevaría un buen susto o pensaría que estos aparatos que nos colocamos en la oreja sin más son obra del mismísimo demonio.

Y es que la historia del teléfono en Boñar arranca en la década de los años cuarenta cuando el día 11 de enero de 1-944 la Excma. Diputación Provincial de León remite un escrito al ayuntamiento de Boñar, regido por D. Pío Reyero Suárez, en el que comunica que concederá una ayuda a los ayuntamientos interesados en la instalación de Teléfono. El valor de la ayuda para Boñar será de 4.700 pesetas, estando ya el tendido en marcha.

En esa primavera se cede a la Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE) la casa de Orencio Gutiérrez Rguez. en la calle Emilio Rguez. (actual José Fdez.) para la instalación de la Central de Teléfonos de la villa.

Tras este primer paso se sucede el intento del ayuntamiento para la CTNE lleve a cabo una red urbana de teléfonos. Sin embargo, en carta remitida el 23 de marzo de 1.946 la compañía le participa de la imposibilidad actual para acometer tal obra.

En 1.949 el ayuntamiento ofrece al Jefe de Telefónica un nuevo emplazamiento para la implantación del servicio urbano de teléfonos: el número 1 de la Calle Inocencio Mateo junto a la plaza. Durante el año siguiente se cubren los trámites necesarios y además se dan seis nuevas líneas telefónicas, una de ellas la del propio Consistorio boñarés.

Por fín, el 24 de febrero de 1.951, a las seis de la tarde era inaugurado el nuevo Servicio Urbano de Teléfonos de Boñar. Aunque joven, aún recuerdo la cabina en el local según se entraba a la derecha o la ventanilla situada a la izquierda desde la cual sobre todo Gelines Gutiérrez, pero también María Carmen, Elvira o Carmen (ésta de Palazuelo) atendían a los usuarios.
En 1.972 la Compañía telefónica arrienda un local en la Plaza Calvo Sotelo (actual plaza del Negrillón) para instalar un servicio telefónico automatizado que ayudará a la generalización del teléfono en los domicilios particulares.

© Juan Carlos García Caballero


El cuartel de la Guardia Civil de Boñar

Boñar, como cabecera de comarca, fue un punto neurálgico y estratégico para centralizar diversos servicios. El ámbito de la seguridad y el orden no iba a quedar descuidado. Destacamento de la Guardia Civil hubo desde la segunda mitad del siglo XIX. Otra realidad es su enclave físico determinado y permanente.

En el siglo XX podemos observar como tras la Guerra Civil. se realizan diversos intentos por poder construir un edificio que albergara a la guardia civil. Me refiero más en concreto al año 1.941 cuando preside el ayuntamiento de la villa D. Malaquías Revuelta Rguez. La corporación municipal, visto el anuncio oficial del Instituto de la Vivienda según el cual este organismo facilitaría-adelantaría el 90% del coste (el 40% sin intereses y el 50% restante al 4% a pagar en 40 años), inicia los contactos pertinentes.

Cuando el alcalde se entrevista con el Teniente Coronel de la Provincia de León se ve la posibilidad de construir un cuartel con 23 pabellones. Sin embargo, y pese a que el ayuntamiento compromete 77.000 pesetas, el coste sigue siendo excesivo y el proyecto quedará en suspenso de momento. Ello no quiere decir que no haya actividad de la guardia civil y que no tengan un "cuartel" en unas casas alquiladas en el primer tramo de la calle Corredera, en la zona de "la calzada".
Cinco años más tarde, con D. Pío Reyero Suárez de presidente municipal, el ayuntamiento solicita a la Junta Administrativa de Boñar la cesión de la parcela de "la Heras" para la posible ubicación del cuartel. Se insiste en la voluntad municipal para la obra pero el Gobierno Civil informa que no puede ayudar debido a los compromisos ya adquiridos y pese a la disposición de recursos que se muestran.

La solución definitiva va a tomar forma bajo el alcalde D. Angel Ruiz Fdez. en la década de los cincuenta. Después de mucho insistir, el Teniente General que dirige la Dirección General de la Guardia Civil, pide la copia de la cesión de un solar de 3.000 metros cuadrados y del compromiso de aportar 160.000 ptas. para los pabellones por parte del Ayuntamiento. En un primer momento la corporación boñaresa recibirá el varapalo de la Diputación Provincial que no concede el préstamo necesario para acometer la obra.

El Ayuntamiento de Boñar acude a la Caja y Monte de Piedad de León para solicitar un crédito de 158.400 ptas. que le es concedido. Al mismo tiempo se solicita a la Junta Administrativa de Boñar la cesión de los terrenos necesarios en "La Loma", lo que hace ésta en escrito de 3 de marzo de 1.956. En abril el Ayuntamiento cede gratis este terreno al Estado para que se inicien las obras de construcción. Al año siguiente se comienza primero el desmonte necesario y la posterior construcción del edificio definitivo que alberga el cuartel de la Guardia Civil de Boñar.

© Juan Carlos García Caballero